25/11/12


Con frecuencia llegamos a ser tan egoístas que olvidamos que nadie nos pertenece, por eso decidimos que los abrazos deben darse tan fuertes, para creer, de alguna u otra forma que durante un pequeño instante, estamos ligados a alguien. Llegamos a ser tan egoístas que olvidamos de lo que de verdad queremos, por eso siempre acabamos metiendo dos pajitas en la copa cada noche aun sabiendo que siempre beberemos de la misma. Hay veces en las que duele saber que aunque no podamos, debemos hacer lo correcto, saltar de la forma que lo hiciste sobre ese abismo, pero esta vez con los ojos abiertos y sin la certeza de saber que encontraremos suelo.



Alguien dijo una vez “Hay momentos en los que tienes delante a la persona que más queremos en el mundo en ese instante pero no nos atrevemos a tocarla por miedo a hacerle daño”. Las personas egoístas olvidan que también deben serlo para su dolor.

12/10/12


Tendemos a revivir solamente las cosas malas que nos pasan, a no dejar de recordar todas aquellas tonterías que cometimos y que nos marcaron a fuego un error que nos empeñamos en no dejar de mirar. Supongo que tendemos a olvidar todas esas pequeñas cosas buenas que nos suceden por  nuestra ingenuidad de creer que deberán venir más y mejores, otras que merecerá más la pena guardar. 

Alguien me dijo una vez “Si eres capaz de expresarlo con palabras, es que realmente no lo has llegado a sentir nunca”, por ello, no se nos debería  pasar por la cabeza el intentar explicar esa estúpida felicidad que sin venir a cuento te alegra, como poco, unos segundos del día.



12/6/12

Jamás entenderé a esas personas que logran vivir sincerándose. Hasta ahora decir la verdad no me ha traído más que problemas. Nunca nos hemos parado a pensar lo feliz que puede llegar a resultarnos la ficción, al fin y al cabo, así conseguimos vivir lo que realmente queremos vivir. Dicen que repitiendo una mentira muchas veces, al final, terminamos por creérnosla. Será por eso que solemos gritar tan a la ligera "te quiero".



Supongo que nunca he sabido fingir lo suficiente.

24/5/12


Siempre me ha resultado curiosa la forma de actuar que tenemos las personas. Cómo podemos pasarnos días, semanas y meses para decidirnos, simplemente, a hablar a alguien pero cómo llegamos a tardar un simple segundo en lanzarnos a besar a una persona.  Cómo somos capaces de olvidar algo que nos estuvo torturando interminables noches antes de preocuparnos por ello y marear nuestra mente por una simple palabra que cerró una conversación. Cómo podemos llegar a dudar de absolutamente todo en un momento y, al siguiente, arrepentirse de haberse quedado quieto. Cómo podemos ser capaces de aunar el valor en un instante para fijar la mirada sobre unos ojos entre un montón de gente menos importante y acabar bajándola al suelo mientras alzamos una copa aterrados por el miedo. Cómo somos capaces de empezar dando el paso que nos ofrezca una oportunidad y terminar esperando a que la casualidad tenga más huevos que nosotros...



El ser humano es el único animal que decide tropezar con la misma piedra.

23/4/12


Nunca he conseguido entender del todo aquella mítica frase de ''El fin justifica los medios'', a decir verdad nunca acabamos como realmente nos merecemos, ni lo suficientemente felices, ni lo suficientemente tristes, ni lo suficientemente derrotados, ni lo suficientemente satisfechos. Siempre deseamos cómo queremos terminar; aún seguimos confiando en que, deseando algo que sabemos que no se cumplirá, el golpe nos dolerá menos. Creo que jamás lograré entender esa frase. He terminado por acostumbrarme a no conseguir lo que deseo y he acabado por no saber incluso lo que había llegado a querer. 




Vivimos esperando a que el próximo golpe que recibamos sea de suerte.

12/4/12

Jamás entenderé esa obsesión que tienen todas las personas por querer vivir un romance de esos ''de película''. Resulta bastante deprimente saber que una historia tan intensa la vivirás siguiendo un guión, sin poder improvisar, sabiendo todas y cada una de las contestaciones, de los gestos, de los besos, de las repuestas y de las etapas que atravesarás: el violento y torpe comienzo, los tórridos primeros días, el bache que os separará durante un tiempo en el que se escuchará de fondo una lánguida melodía para sensibilizar al espectador y el reencuentro inolvidable con esa archiconocida secuencia en la que se miran a los ojos y se dicen verdades... 

No voy a negar que más de una vez deseé que todo sucediera así y  acabé por interpretar una de esas patéticas escenas improvisadas de la vida llena de errores, terceras personas, frases a medias, verdades y mentiras; y así terminamos por representar un típico final en el que intentamos decírnoslo todo pero sin levantar la vista del suelo.





No mirar a los ojos no es mentir, es no tener valor para hacer ver que estás diciendo una verdad.

26/3/12

—¿Nos volvemos a casa?
— ...

En ese momento me hubiese gustado preguntar ''¿Quiénes?'' para escuchar esa respuesta. Me hubiese gustado quedarme callado con los ojos cerrados, esperando a que volviese a repetirme la pregunta más de cerca. Me hubiese gustado haber tenido el valor suficiente para responder. Me hubiese gustado que ese ''nosotros'' hubiese vuelto a parecerme aterrador. 







4/2/12


A veces me asombra la importancia que tiene sobre nosotros la música, el poder que encierran un par de canciones; un simple gesto como colocarse unos cascos nos permite, de algún modo u otro, viajar en tiempo y lugar. No hablo de esas composiciones originales, perfectas, completas, brillantemente adornadas o simplemente consideradas como obras maestras. Hablo de esas canciones que cuentan una vida, me refiero a ésas que componen a lo largo del tiempo una interminable melodía, tu vida, como ésa que siempre cantas a dúo con una amiga llevando un micrófono imaginario en la mano. Ésa que sonó en la fiesta en la que reíste hasta quedar afónico. Ésa que sonaba de fondo en una tienda, que te obligó a bailar de forma sexy, un tanto estúpida, simplemente para arrancar una sonrisa a alguien. Ésa que escuchaste mientras dibujabas en el vaho de los cristales del autobús volviendo a casa después de una tarde especial. Ésa que obliga un par de lágrimas a brotar de tus ojos cada vez que la escuchas. Ésa que siempre pone una sonrisa en tu cara y te hace ver el día con un poco más de luz. Esa canción, la única que te comprende cuando estás triste sin razón alguna. Ésa de la que solo conoces el estribillo pero que aún así sigues cantando inventándote la letra. Ésa que sonaba en tu cabeza la noche más especial de un mes de septiembre... 



Cada persona importante de tu vida tiene una canción. ¿Cuál será la próxima que escucharás?

1/2/12

Nunca entenderé ese odio irracional que la gente siente por la oscuridad. Quizás sea porque nos muestra tal y como somos: indefensos; quizás sea por el miedo a tropezar, de no saber que nos depara cada paso, de no saber si seguirá esperándonos alguien al otro lado, de ver lo que aparece tras encender la luz... Siempre he preferido las noches sin luna. A oscuras se eliminan los prejuicios, se deja libertad al tacto y a la imaginación. Es más fácil hablar. Es más fácil ser uno mismo.


9/1/12

''Sería bonito decir que nuestras miradas se encontraron y que yo me acerqué lentamente. Sería bonito decir que sonreí y que le hablé de cosas agradables en pareados cuidadosamente medidos, como el Príncipe Azul de algún cuento de hadas.

Por desgracia, la vida casi nunca tiene un guión tan meticuloso. La verdad es que me quedé allí plantado (...) Entonces me sonrió. Era una sonrisa dulce, cariñosa y tímida, como una flor que se abre. Era cordial, sincera y ligeramente turbada. Cuando me sonrió sentí...
No se me ocurre cómo describirlo, de verdad. Sería mas fácil mentir. Podría copiar algunas frases de cualquier historia y contaros una mentira tan familiar que no dudaríais en tragárosla. Podría decir que se me doblaron las rodillas. Que me costaba respirar. Pero eso no sería verdad. Mi corazón no latió más deprisa, ni se paró, ni alteró su ritmo. Eso es lo que nos cuentan en las historias. Tonterías. Hipérboles. Chorradas. Y aún así... Salid a pasear un día de principios de invierno, después del primer frío de la temporada. Buscad una charca con una fina película como el cristal. Cerca de la orilla, el hielo aguantará vuestro peso. Deslizaos un poco por él. Más allá. Al final encontraréis el sitio donde la superficie soporta vuestro peso de milagro. Entonces sentiréis lo que sentí yo. El hielo se rompe bajo vuestros pies. Mirad hacia abajo y veréis las blancas grietas recorriendo el hielo como alocadas, complicadas telarañas. No se oye nada, pero notáis la vibración a través de la plantas de los pies. Eso fue lo que pasó cuando me sonrió. No quiero decir que me sintiera como si me encontrase sobre  una fina capa de hielo a punto de ceder. No. Me sentí como el hielo mismo. resquebrajado de pronto, con grietas extendiéndose a partir del sitio donde me había tocado, en el pecho. La única razón por la que me sostenía era porque el millar de piezas que me componían se apoyaban unas en otras. Temía derrumbarme si me movía. (...)

—Estaba prácticamente convencido de que ya te habías marchado.
—He estado a punto —repuso con falsa arrogancia—. He esperado dos horas a que vinieras. —Suspiró trágicamente, y fijó la mirada en mis labios—. Al final, desesperado, he decidido que lo mejor era que esta vez fuera yo quien buscase a su amado, y al cuerno con la historia.''


30/12/11


Nunca nos hemos parado a pensar en el daño que han hecho todas las películas a la vida, desde las historias más románticas hasta las historias más trágicas. Supongo que no seré el único que cada noche espera una improvisada llamada, un bonito mensaje, un simple ''Déjalo todo y ven conmigo''; que en cada fiesta se imagina que esa será la noche; que cada vez que camina por la Universidad espera chocarse a la vuelta de la esquina con el amor de su vida, el cual se disculpará, recogerá los papeles, me mirará a los ojos y me besará apasionadamente. Por ello, son muy pocas películas las que están basadas en hechos reales, la mayoría, por desgracia, no cuentan historias, sino sueños.



Son tiempos difíciles para los soñadores, siempre lo fueron, pero estamos más que acostumbrados.

28/11/11

Siempre me ha fascinado la facilidad con la que la vida presenta a las personas. Nunca he sido de muchas palabras (para qué mentir) nunca he buscado a ese alguien de la manera más ortodoxa posible y normalmente nunca he decidido quién debía marcharse y quién no.


 Me sigue impresionando ver cómo una simple persona puede irrumpir en tu vida de la manera más extraña posible y cambiar absolutamente todos los rincones de ella e irse de la misma manera, con la misma y misteriosa facilidad. Ahora lo entiendo, hay veces en las que debes marcharte de una vida, volver a descolocarlo todo. Hay veces que sabes que tienes que marcharte de la misma forma en que entraste.







Dicen que, posiblemente, los peores errores de nuestra vida son los que no cometemos, y tienen razón, porque sé que lo que voy a hacer es un error, uno que quiero cometer. Encantado de no haberte conocido.

5/11/11


Nunca he entendido ese odio irracional hacia los Domingos, quizás por ese rencor que tenemos de empezar una nueva semana, quizás por comenzarlo demasiado tarde y, generalmente, acompañado de una zumbante resaca. Quizás por esa estúpida nostalgia que nos surge y nos nubla la mente, quizás por acompañarlo con esas canciones que debieron sonar un Sábado noche, quizás por ver lo monótona que se puede volver una vida o, simplemente, por ver que ya no tenemos a nadie al lado para pasarlo.



Hay algo que siempre me asustó de ti, nunca tuviste miedo a lo que pudiera pasar, ni siquiera a un estúpido Domingo.

21/10/11


¿Alguna vez deseaste una noche sin fin? Mirando con miedo el reloj, aprovechando cada momento al máximo, deseando que se detuviese el Mundo ¿Alguna vez aguantaste la respiración mientras te preguntaste si te sucedería algo mejor que esa noche?



Nunca entenderé esa manía que tengo de inventarme lo que siento, de fingir sentimientos. Hoy ahora, me surge la necesidad de estar con alguien y, la verdad, jamás he sabido cuántas veces lo he necesitado realmente. Creo que nunca sabré quién fue, es o será ese alguien.

10/10/11


Muchas veces me he imaginado mi vida como una película, en la cual el guionista que escribe la historia  es, simplemente, un escritor fracasado, uno de tantos que decidió dirigir mi historia por el peor camino posible; muchas veces me pregunto ¿Por qué tuvo que elegir esa frase para que la dijese en voz alta? ¿Por qué me obligó a pensar demasiado las cosas? ¿Por qué evitó que sonase esa llamada? ¿Por qué decidió que tenía que acabar contigo? 



Nunca he creído en el destino, sin embargo, a veces resulta curioso cómo por extraños motivos y en tan pocos segundos se conectan cada uno de nuestros caminos ¿Y si simplemente hubiera esperado unos minutos más para colocarme los cascos y a elegir una canción? 

2/9/11

Nunca he entendido ese odio irracional hacia la lluvia, supongo que, de siempre, los cielos grises nos han traído más malos que buenos recuerdos. Pasaron cuatro mil días casi sin darme cuenta, y ha llovido, ahora, se me ha agotado el tiempo. Corrimos, corrimos y gritamos alto, muy alto, tanto que acabé por quedarme afónico. Y tú no hablabas. Era mejor así. Siempre se nos dio bien eso del silencio, siempre, nunca supimos hablar de otra forma.



Hasta ahora, el silencio ha sabido responderme a todas esas preguntas que jamás me atreví a formularte.

25/8/11

Hay dos tipos de personas en el mundo, las que adoran la rutina y las que buscan siempre algo nuevo. Las primeras tienen miedo a experimentar cosas distintas, ya sea porque esa nueva idea, una improvisada decisión o esa locura acaben mal; las segundas tienen la suerte de no haber fracasado nunca en cualquier descabellada elección o, simplemente, tienen miedo de ver convertida su vida en algo predecible. Es curioso ver que lo único que une a todas las personas sea, de una u otra forma, creer que pueden predecir todo lo que les va a suceder.


 He de reconocer que me incluyo en el primer grupo de personas, me he cansado de intentos fallidos de escapar de ese cajón al que pertenezco. Me he equivocado muchas veces (¿Alguna vez he dejado de hacerlo?) hasta ese día, ese día cometí un error que pudo marcar el resto de mi vida y me hizo darme cuenta de una cosa: merece la pena equivocarse, merece la pena equivocarse por miles de cosas, merece la pena arriesgarse por algo en lo que crees, que sientes o que de verdad quieres. Equivócate, pero solo por algo por lo que valga la pena arriesgarse.  






¿Nunca te has parado a pensar por qué tenemos esa estúpida costumbre de ver una y otra vez las mismas películas? Puede ser porque nos sintamos identificados con los personajes, porque nos transporten lejos de la realidad y nos permitan soñar o simplemente porque las vimos en un momento determinado de nuestra vida que siempre queremos recordar. Supongo que no nos cansamos de ver esas películas porque conocemos a la perfección el final.

31/7/11


Es curioso que los seres humanos estemos acostumbrados a seguir unas determinadas pautas, a comer de una determinada forma, a hablar como dicen que lo hagas o a no gritar cuando no debes. Jamás se nos ocurriría empezar una historia por el final ¿Por qué? Quizás porque la propia palabra nos asusta. 

Los finales nunca serán felices. Sin embargo, para que algo acabe mal, debe tener un principio mejor; la propia historia en sí, esos momentos siempre recordaremos, ese espacio de tiempo en donde ocurre todo aquello que nos hizo sentirnos vivos, formado por esos besos, esa respiración agitada en la madrugada, esos abrazos, esas noches en las que no solo se contaban estrellas, esa canción que siempre cantabas desafinando justo en esa parte, todos y cada unos de los atardeceres que se reflejaban en sus ojos, esas escapadas bajo la lluvia por la ciudad, ese viaje en coche tan esperado hacia la inmensidad, un simple despertar y verle, esos momentos cuando no solo se enredaban las sábanas, esa primera noche juntos, esa primera película sentados cerca el uno del otro,  esa fiesta juntos en las que os encerrasteis en el baño, ese primer e inesperado beso fugaz, esas conversaciones estúpidas que se alargaban hasta altas horas de la madrugada con ese estúpido miedo a despedirse por no volver a hablaros, esa estúpida ilusión de adolescente, esa estúpida sonrisa cuando su nombre te venía a la cabeza, esa primera mirada y ese primer y torpe saludo.



Deberíamos comenzar las cosas por el final, al fin y al cabo, suele ser lo más amargo de la historia...

25/7/11


Siempre intentamos buscar alguna razón para el porqué de las cosas, por qué suceden de esa manera, por qué suceden justo en ese instante, por qué nos suceden a nosotros y por qué nos suceden justamente con esa persona. Quizás tenemos miedo a aceptar que nuestra vida depende solo del azar o del karma y por ello, no es de extrañar que caigamos en el error de justificar de cualquier manera todo lo que nos pasa, de explicar todas esas peculiares coincidencias que nos envuelven de una forma lógica. No sé si intentaste buscar conmigo una razón para sacar algo en claro, para aclararte. No hubo ninguna razón para estar juntos, aunque confié en que podría encontrarla algún día.



Alguien dijo alguna vez que un ''te odio'' es posiblemente el último ''te quiero'' que le dices a una persona. Quiero que sepas que te odio.

14/7/11

Alguien dijo alguna vez que la vida no era más que un interminable ensayo de una obra que jamás se llegaría a estrenar, sinceramente, creo que es una suerte, podemos repetir cuantas veces queramos esa parte en la que siempre nos equivocamos, en la que se nos olvida el guión, o simplemente no queremos recordarlo; podemos cambiar los personajes en escena, olvidar aquellos que no debieron aparecer nunca, invitar a nuevos a compartir nuestro diálogo, cambiarlo siempre que queramos para rematar cada intervención; podemos también cambiar el tiempo, el lugar y el espacio, cada momento y cada error volverlos a practicar de nuevo hasta que consigamos dominarlos, incluso podemos parar la actuación volviendo a representar esa escena que  nos encanta y ¿por qué no? Volver a equivocarnos  cuanto deseemos.






¿Lo único malo? Solamente tú puedes definir el género de esta obra.

11/7/11


El color morado es sinónimo de fuerza, de resistencia y de fortaleza psíquica y mental, justo como el color de los moretones. Cada uno de ellos demuestra los golpes que hemos recibido y aguantado, muchos, quizá demasiados. Cuando ese golpe es merecido,el significado de ese color se olvida y solo importa la marca que dejan que nos recuerda día a día qué hicimos mal. El problema surge cuando buscamos las hostias, cuando buscamos ese dolor porque, a veces, las heridas gustan como duelen. No siempre duele el golpe en sí, molesta que te hagan ver que has hecho mal las cosas, aun habiendo sido consciente de ello.



En los pulsos juegan dos personas, pierde quien flaquea o se deja ganar. No sé quién de los dos ha llegado a vencer, sé quién se ha llevado el golpe.

4/7/11

Por alguna estúpida razón me siento aquí, un maldito lunes de madrugada, mientras intento darme cuenta y comprender algo tan sencillo como jodidamente enrevesado y con la estúpida esperanza de que, de un momento a otro, surgiera esa ventanita en la esquina inferior del ordenador en la que rezase la frase de ‘’Él acaba de conectarse’’.

¿Nunca te has preguntado cómo o por qué podemos llegar a echar de menos a una persona que, realmente, no conocemos?,  Sigo sin entender por qué cojo cariño tan rápido a las personas, al fin y al cabo, más de la mitad de ellas optan por marcharse inesperadamente y dejarte atrás, a ti y a tu vida descolocada. Llevo varios muchos intentos fallidos en este tipo de juegos y, después de todo, lo verdaderamente cierto es que no hay modo alguno de ganar una sola partida. No es un juego, es un error; ¿A quién voy a querer engañar?

Tengo miedo, tengo miedo de volver a vivir malos momentos, tengo miedo de ilusionarme, tengo miedo de acabar como acabo siempre.


 Voy a ser sincero, no sé qué es lo que me hace pensar que eres perfecto para mí ¿Me ayudarías a descubrirlo?

30/6/11

No, no nos engañemos, jamás vamos a aprender de los errores, siempre los cometeremos repetidas veces, como un círculo vicioso ¿Por qué? Básicamente porque hacer lo correcto nunca ha dado verdadero resultado, nunca nos ha dejado realmente buen sabor de boca.  ¿Qué sería de nuestra vida sin locuras, sin precipitarse o sin gritarle al mundo? Sabemos que el suelo no sabe precisamente bien, pero es infinitamente mejor que insípido sabor de la cobardía.

Creo que en el fondo nos gusta equivocarnos; quizás sea eso o simplemente una excusa para justificar nuestras ilusiones. Las mías no tienen límites; pruebo mil veces lo amargo de ellas y, sin embargo, vuelvo a arrimar mis labios una y otra vez. Algún día me dará por ahogarme, quién sabe. Nunca he sabido nadar en estas aguas ¿Querrías enseñarme?



Ojos verdes, creo que me estoy empezando a equivocar de nuevo.

24/6/11

Es curioso que usemos un método que induce a callar y suprimir el contacto visual, para relacionarnos más fácilmente. Beber no permite articular palabra alguna, hasta cuesta respirar mientras lo hacemos.

Aún así continuamos tragando enormes cantidades de esa sustancia sin pensar en los efectos que nos produce, como si fuese un líquido inerte. A medida que ingerimos más y más vamos percibiendo nuestro alrededor de otra manera, todo va más lento, las personas nos parecen menos hostiles, la música y sonidos de tu alrededor se vuelven más rítmicos, incluso el duro y frío asfalto acaba siendo nuestro mullido cojín particular.



En ese momento el alcohol había anulado mi conciencia, dije ''bienvenido'' al suelo, me desabrochó el pantalón y me dejé llevar.








Ya no me siento orgulloso, pero tampoco me arrepiento.

13/6/11


Esperé demasiado tiempo aquél momento como para haberme rendido tan pronto, no me lo pusiste nada fácil. Me dejaste muy claro que ya no estarías cerca, suficientemente cerca de mí y te has ido. Ha pasado tiempo, poco, pero el necesario para que encontraras a alguien mucho mejor. A veces, te sigo necesitando.

Tenemos la suerte de que nada en la vida es como en las películas, sería una pena que historias tan apasionantes durasen solamente 120 minutos, sin embargo, resulta una verdadera putada que las desgracias no terminen tan pronto. 



4/6/11


Necesito volver a vivir los días, volver a vivir esos días. Volver a sentir, a actuar por impulsos, por puro y libre albedrío. Actuar de forma directa, volver a dejar todo por un sueño y despertar cuando de verdad quiera. 


Necesito correr por las calles de una ciudad sin rumbo fijo, volver a correr mientras me guían, volver a quedarme sin aliento, que me dejen sin él. Necesito gritar y volver a liberarme, que acompañen mi grito y que me vuelvan a liberar. ¿Estarías dispuesto a hacerme ese favor?






2/6/11


Hace tiempo que me hice una promesa, no volvería a empezar con alguien. Tú fuiste la excepción, uno de los motivos por las que se crean algunas de esas promesas, las que deben ser rotas. Podría volver a decirte algo estúpido, como te echo de menos, me sigues encantando como el primer día. Me faltas.

Las tardes grises se marcharon contigo, me encantaban. Supongo que le tengo especial apego a la lluvia porque oculta las lágrimas cada vez que tu recuerdo me vuelve. Ahora que no hace frío, ese que anulaba cualquier sensación, me costará aceptar que vuelvo a sentir y que no estás ¿Sabes? Resulta realmente complicado fingir una sonrisa cuando solo me quedan motivos para llorar.


Dicen que a la tercera va la vencida, yo sigo esperando una segunda oportunidad.

29/5/11

Suficiente no es la palabra, porque para mí nunca fuiste suficiente. Las apariencias siempre engañan, todos las usamos para aparentar lo que no somos, yo especialmente, aunque no hay que olvidar que son nuestros ojos los que nos delatan. Para qué mentir, me encantaron los tuyos, tan extraños, tan únicos, tan diferente. Aunque no nos volvamos a ver, ten claro que siempre te recordaré, esos ojos no se olvidan. Sigo sin creerme que llegaras a ser todo lo que fuiste, pero para mi desgracia ya no me importas. Aún así, espero que te jodas de todas maneras posibles.




Ahora me doy cuenta de que mi único error fue el haber creído todo lo que dijiste, sin mirarte a la cara. Aquél que dijo lo de ''ojos que no ven, corazón que no siente'' era un completo gilipollas.


24/5/11

Habéis sido una diversión para mí , un simple entretenimiento. Terminó toda esta farsa, este juego sin reglas definidas del que obtuvisteis vuestro premio. Intenté medir cada una de mis palabras, tocadas por el dulce aroma de la embriaguez, de la única forma que he sabido hacerlo, mordiéndome la lengua cada noche y ahogando mis penas, borracho de mi propia sangre. 


He decidido que no acabaré desgastado por mis necesidades egoístas, hasta aquí he llegado con vosotros. Prometeré no volver a resucitar este sentimiento, cualquier cambio de opinión, para mí, será ya demasiado tarde. Perdí días, perdí noches y gran parte de mi tiempo. Si aún estáis esperando algo, lo estáis haciendo en vano porque aquí, ya no hay nada para vosotros.





Dicen que los animales no se arrepienten de sus acciones ¿He dicho yo que me arrepienta de las mías?



23/5/11

Solo te pedí una razón, una simple señal para empezar a olvidarte. Escuché cada una de tus excusas, cada una de tus disculpas y aún así continuo sintiendo lo mismo. Me dijiste un ''no'' de todas las maneras posibles y me dio igual, he seguido pensándote como antes. Gracias a ti empecé a creer en el dicho ''nada es imposible'', me pareció increíble haberte podido conocer, como más inverosímil fue para mí el motivo de tu marcha. Sé que nos volveremos a ver, no creo en las casualidades porque éstas, las creamos nosotros. Parece imposible encontrarme tus ojos de nuevo, aunque para mí, eso seguirá siendo un dudoso motivo volver a verte.



 Aún te recuerdo, incluso las estrellas se vieron más brillantes esa noche.

21/5/11

He de considerarme un chico solitario, sentirme acechado por la perpetua melodía del silencio me reconforta. Me gusta la soledad, estar en penumbra alumbrado sólo por la enfermiza luz de mi ordenador. Me incomoda la compañía, mucho. Sentir cerca una respiración ajena me eriza el pelo. Detesto mirar ojos ajenos, el contacto visual muestra tus debilidades, dejan verte desnudo por dentro. Odio sentirme querido, pensar que le importas a alguien limita tu libertad.








Quizás me aterre el miedo a desarrollar fobia a la soledad, fruto de poder querer a una persona.Pero nunca es tarde para empezar a cambiar.

17/5/11


Me muero por verte, a la vez que me muero por volver a verle. Quiero contigo, a la vez que querría que él volviese conmigo. Nunca se me ha dado nada bien la ambigüedad, nunca he sabido querer; menos, cuando existen varias personas a la vez y menos aún cuando, por fin, he sido correspondido. Le veo feliz, feliz por lo poco que le supuse en su vida, feliz por lo poco le ha importado mi pérdida, feliz por haberme sustituido tan rápido. 


Mi vida siempre se ha movido entre suposiciones, vagas conjeturas de las cuáles no he tenido cojones a desmentir, por miedo a obtener la respuesta equivocada. Siempre han acabado mal. Se supone que no le quería, se supone que esto no me iba a doler, se supone que me divertiría, se supone que todo esto saldría bien; se supone que lo que le pasase ahora, no me tendría que importar.

15/5/11

No somos únicos, ni especiales, ni extraños, ni peculiares, señeros, singulares o extravagantes; solos, no somos nada. Estamos compuestos por recuerdos, sexo, imágenes, odio, accidentes, risas, llantos, miedos, gritos, insultos, lágrimas, abrazos, heridas y cicatrices, memorias, errores, rabia, miradas, experiencias, disculpas, palabras, actos, silencios incómodos, afecto, consecuencias, carcajadas, sueños, golpes, besos...




 Se tan ingenuo de creer que puedes depender de la estupidez de los demás y se tan egocéntrico de creer que tu falta afligirá al mundo.
A lo largo de toda mi vida he aprendido que el karma solo perdona a los cabrones, es imparcial y disfruta viéndonos sufrir. Yo ya me estoy cansando de acabar siempre jodido. Voy a poner en práctica todo lo que me enseñó, todo lo que se cayó y todo lo que recibí de él, contigo. No me conoces, nadie me conoce, ni yo mismo. Llevo una máscara, te darás cuenta muy pronto. No sabes realmente dónde te estás metiendo. Ya no pertenezco a nadie, y mucho menos a ti.


Puedo ser jodidamente retorcido. Voy avisando. La pregunta que me desearía saber ahora es ¿me perteneces?

14/5/11

Esta noche, tus ojos tienen un brillo especial, hipnotizan, tanto o más que como suelen hacerlo. No puedo dejarte de mirar y no veo intenciones buenas, nada buenas. Estuve buscando por todas partes algo con lo que entretenerme y has decidido entrar mi juego. ¿A qué esperas entonces? La noche es joven, y como todo joven, muere rápido.

No aguantes hasta que reaccione, corrómpeme como solo tú sabes hacerlo. Ya no quiero resistirme. Esta vez, hasta la campanilla.

13/5/11


Sé perfectamente que no voy a poder olvidarte, también me ha quedado claro que todo esto terminó definitivamente para ti. No te pude decir adiós como realmente hubiese deseado, quizás el último beso de despedida que nos dimos y ese ''ya nos llamaremos'' quede todavía en el aire, no lo descartaré nunca, que te quede claro. 


He llegado a un punto en el que no malgastaré más mi tiempo, un punto en el que he decidido empezar a tener más recuerdos de otra persona que de ti. Voy a compartirlos contigo. Estoy dispuesto a comenzar todo esto cuando quieras. 





La distancia que nos separa es exactamente de dos copas. Empiezas tú.

6/5/11


Puedes ser capaz de engañar a tus amigos, a toda tu familia, a miles de personas, a todas las personas del planeta, pero no te engañes, no puedes mentirte a ti mismo.

Te echo de menos, y no sé por qué pero no consigo olvidarte. Quizás fue esa mirada, esas palabras, ese gesto estúpido que ponías, a lo mejor cuando fruncías el ceño, o simplemente cuando me besaste por primera vez, cuando me abrazaste... No sé que coño hiciste conmigo, pero desde ese día en esa noche, desde esa despedida, no he podido sacarte de mi cabeza ¿la razón? por ahora la desconozco, ni quiero perder el tiempo buscándola, no, no estoy dispuesto a olvidar ni un recuerdo de los pocos momentos que viví contigo, te has quedado grabado aquí, a fuego vivo.





Una vez me dijiste que confiase en ti, que todo iba a salir bien; te creí y ahora, aquí me tienes. Ya no sé cómo decírtelo, y es que cada vez que me vienes a la cabeza se me cortan las palabras, se me eriza el vello, se me dilatan las pupilas, como ese momento, sufro exactamente lo mismo que ese momento, la primera vez que te vi, que venías hacia mí, en una noche fría de Madrid.




4/5/11


Sigo sin entender cómo el ser humano, con tantos años de evolución no ha desarrollado aún algún tipo de defensa al dolor emocional, cualquier herida física, casi cualquiera, tarde o temprano cicatriza; en cambio, ante el daño psicológico somos brutalmente vulnerables. Será que nos gusta sufrir, que nos permite seguir sintiendo que estamos vivos.

Por el contrario, hemos desarrollado un apego al orgullo, a no mostrar ante los demás nuestro dolor, que todo, absolutamente todo, nos está saliendo realmente mal; el orgullo no sirve para nada. No nací con él y es algo que agradezco, quizá por ello empiece a sufrir menos, me estoy acostumbrando a ser el que recibe más hostias. 

Me duele, me duele que hayas aparecido así y que te hayas ido de la misma forma, no sabes cuánto. Fuiste como esas heridas de guerra, fugaz, rápido y certero, muy certero, pequeñas que curan fácilmente por fuera pero siguen abiertas por dentro. Me gustaría que un día de estos, no hoy, ni tampoco mañana, un día cualquiera, de esos que te recuerden a mí, decidas volver; con esa sonrisa tonta que siempre llevabas, con ese no-sé-qué, el cual me hacía estar a gusto, como si te conociese de toda la vida y que hacía que se me olvidasen todos los problemas. Ese día, quiero que vengas, te tumbes a mi lado y que por primera vez decidas estar preparado para formar parte de mi sueño, de esa ilusión que un día comenzaste a escribir. 



Lo siento, pero para tu desgracia no estoy dispuesto a eliminarte de mi vida, no por ahora.

2/5/11

- Me asombras, de verdad, eres sobrenatural. ¿Nunca te han dicho si eras un superhéroe?-.
- ¡Pero qué tontunas dices! Claro que no, ni en los momentos más frikis-.
- Pues deberías creértelo, para mí lo eres, eres capaz de controlar el tiempo. Cuando estoy lejos de ti, todo, absolutamente todo, va mucho más lento. En cambio, aquí contigo, mi tiempo vuela ¿Sabes? por eso nunca llevo reloj cuando quedo contigo, me da miedo mirarlo-.
- Entonces no te convengo, no quiero que por mi culpa pierdas el tiempo de esa manera-.
- Créeme, el único tiempo desperdiciado contigo es en el que no te estoy besando-.


Soy de las personas que creen que las distancias se acortan cada vez que cerramos los ojos, no mucho, solo unos centímetros, pero son unos cuántos centímetros menos que nos separan. ¿Querrías acortar la distancia conmigo?
Nunca entendí el porqué de todo esto, el porqué de mi reacción y menos aún de la tuya. Me he mentido diciendo que no me afectaba; me has jodido y mucho, para qué engañarnos. No sé cuándo se torció todo, pensaba que por fin, algo empezaría a salirme bien (ingenuo de mí). 




Aún así, lo que más odio es que por más que quise, no te dejé las cosas claras. Me da rabia pensar que si vuelves, así, de repente (justamente como apareciste) volveré a caer como lo hice el primer día. Nunca he tenido orgullo, cuando decidas volver (espero que así sea) ya sabrás mi respuesta.


Nos preocupamos demasiado por las espinas de las rosas, y no siempre resulta lo más peligroso de éstas.

1/5/11


Nunca he sido así, mejor dicho, nunca me he considerado así, o eso es lo que quiero hacerme creer. Nunca supe las reglas de este juego y tampoco me di cuenta del momento en que cambiaron las tornas. ¿Por qué he acabado siendo lo que siempre he odiado?, no, no voy a acabar como tú.




Todos somos curiosos, unos más que otros, pero en el fondo curiosos, a veces, demasiado. Todas las vidas son como un libro, con su principio, con su nudo y con su desenlace, y como en todos los libros siempre nos surge la  terrible tentación de adelantar unas cuántas páginas para ver el desarrollo de la historia. 







Y por curiosidad, por esa puta curiosidad acaba todo. En los libros pasa igual, por querer adelantarnos a los hechos, destruimos el misterio de la propia historia, la única y simple diferencia es que en los libros, sencillamente, pasando páginas se puede volver al principio; en la vida no, no se pueden remediar las cosas que pasan. La curiosidad nos acabará matando.