28/11/11

Siempre me ha fascinado la facilidad con la que la vida presenta a las personas. Nunca he sido de muchas palabras (para qué mentir) nunca he buscado a ese alguien de la manera más ortodoxa posible y normalmente nunca he decidido quién debía marcharse y quién no.


 Me sigue impresionando ver cómo una simple persona puede irrumpir en tu vida de la manera más extraña posible y cambiar absolutamente todos los rincones de ella e irse de la misma manera, con la misma y misteriosa facilidad. Ahora lo entiendo, hay veces en las que debes marcharte de una vida, volver a descolocarlo todo. Hay veces que sabes que tienes que marcharte de la misma forma en que entraste.







Dicen que, posiblemente, los peores errores de nuestra vida son los que no cometemos, y tienen razón, porque sé que lo que voy a hacer es un error, uno que quiero cometer. Encantado de no haberte conocido.

5/11/11


Nunca he entendido ese odio irracional hacia los Domingos, quizás por ese rencor que tenemos de empezar una nueva semana, quizás por comenzarlo demasiado tarde y, generalmente, acompañado de una zumbante resaca. Quizás por esa estúpida nostalgia que nos surge y nos nubla la mente, quizás por acompañarlo con esas canciones que debieron sonar un Sábado noche, quizás por ver lo monótona que se puede volver una vida o, simplemente, por ver que ya no tenemos a nadie al lado para pasarlo.



Hay algo que siempre me asustó de ti, nunca tuviste miedo a lo que pudiera pasar, ni siquiera a un estúpido Domingo.