30/12/11


Nunca nos hemos parado a pensar en el daño que han hecho todas las películas a la vida, desde las historias más románticas hasta las historias más trágicas. Supongo que no seré el único que cada noche espera una improvisada llamada, un bonito mensaje, un simple ''Déjalo todo y ven conmigo''; que en cada fiesta se imagina que esa será la noche; que cada vez que camina por la Universidad espera chocarse a la vuelta de la esquina con el amor de su vida, el cual se disculpará, recogerá los papeles, me mirará a los ojos y me besará apasionadamente. Por ello, son muy pocas películas las que están basadas en hechos reales, la mayoría, por desgracia, no cuentan historias, sino sueños.



Son tiempos difíciles para los soñadores, siempre lo fueron, pero estamos más que acostumbrados.