23/4/12


Nunca he conseguido entender del todo aquella mítica frase de ''El fin justifica los medios'', a decir verdad nunca acabamos como realmente nos merecemos, ni lo suficientemente felices, ni lo suficientemente tristes, ni lo suficientemente derrotados, ni lo suficientemente satisfechos. Siempre deseamos cómo queremos terminar; aún seguimos confiando en que, deseando algo que sabemos que no se cumplirá, el golpe nos dolerá menos. Creo que jamás lograré entender esa frase. He terminado por acostumbrarme a no conseguir lo que deseo y he acabado por no saber incluso lo que había llegado a querer. 




Vivimos esperando a que el próximo golpe que recibamos sea de suerte.

12/4/12

Jamás entenderé esa obsesión que tienen todas las personas por querer vivir un romance de esos ''de película''. Resulta bastante deprimente saber que una historia tan intensa la vivirás siguiendo un guión, sin poder improvisar, sabiendo todas y cada una de las contestaciones, de los gestos, de los besos, de las repuestas y de las etapas que atravesarás: el violento y torpe comienzo, los tórridos primeros días, el bache que os separará durante un tiempo en el que se escuchará de fondo una lánguida melodía para sensibilizar al espectador y el reencuentro inolvidable con esa archiconocida secuencia en la que se miran a los ojos y se dicen verdades... 

No voy a negar que más de una vez deseé que todo sucediera así y  acabé por interpretar una de esas patéticas escenas improvisadas de la vida llena de errores, terceras personas, frases a medias, verdades y mentiras; y así terminamos por representar un típico final en el que intentamos decírnoslo todo pero sin levantar la vista del suelo.





No mirar a los ojos no es mentir, es no tener valor para hacer ver que estás diciendo una verdad.