24/5/12


Siempre me ha resultado curiosa la forma de actuar que tenemos las personas. Cómo podemos pasarnos días, semanas y meses para decidirnos, simplemente, a hablar a alguien pero cómo llegamos a tardar un simple segundo en lanzarnos a besar a una persona.  Cómo somos capaces de olvidar algo que nos estuvo torturando interminables noches antes de preocuparnos por ello y marear nuestra mente por una simple palabra que cerró una conversación. Cómo podemos llegar a dudar de absolutamente todo en un momento y, al siguiente, arrepentirse de haberse quedado quieto. Cómo podemos ser capaces de aunar el valor en un instante para fijar la mirada sobre unos ojos entre un montón de gente menos importante y acabar bajándola al suelo mientras alzamos una copa aterrados por el miedo. Cómo somos capaces de empezar dando el paso que nos ofrezca una oportunidad y terminar esperando a que la casualidad tenga más huevos que nosotros...



El ser humano es el único animal que decide tropezar con la misma piedra.

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